UNA FECHA HISTORICA PARA LA VILLA DE VILLAMANDOS

Ha sido, sin duda alguna, la del día 1 6 de junio del año 1 93 5, en que tuvo lugar el acto de la inaguración y bendicion de!a única Iglesia Parroquial de dicha villa, titulada DE NUESTRA SEÑORA DE LA INMACULADA CONCEPCION; dicho día, a las nueve y media de la mañana, llegó a la misma, procedente Oviedo, el Excmo. e Ilimo. Sr. Obispo de la Diócesis, Dr. D. Justo Antonio de Echeguren y Aldama acompañado de los Muy Ilustres Sres. Provisor y Vicario General del Obispado, Dr. D. José Cuesta Fernández. Canónigo de Oviedo, Dr. D. Rufino Truébano, y Magistral de la de León, Dr. D. Clodoaldo Velasco; fúeron recibidos por el Ilustre Sr. Vicario de la de San Millán en Benavente, Dr. D. José Ordoñez y Meléndez; por los Sres. Curas Párrocos del Arciprestazgo de Toral de los Guzmanes y otros Sacerdotes de distintos Obispados, y por las Autoridades locales de dicha Villa; Su Señoría Ilustrísimo, después de unos minutos de reposo en la casa del Sr. Cura Párroco D. Pedro García Páramo, se trasladó, acompañado de dichas Dignidades, Párrocos, Autoridades locales y escoltados por numeroso público, al nuevo Templo, en cuyas inmediaciones se hallaban agrupados muchísimos forasteros, quienes atraídos por el acontecimiento religioso y sabiendo que había de visitarles su nuevo Obispo, acudieron para dar mayor solernnidad al acto y rendir pleitesía a tan alta. autoridad eclesiástica; a duras penas pudo despejarse el Templo para proceder a la ceremonia, y una vez conseguido, el Excmo. Sr. Obispo, revestido de Pontificial, bendijo solemnemente aquél, interior y exteriorrnente, abriéndose seguidamente al culto. Concluída la bendición y repleta la Iglesia de fieles que tuvieron. que permanecer de pie y en haz apretado, Su Señoría Ilustrísima dirigió a todos los fieles presentes su elocuientísima palabra, quien por espacio de cuarenta minutos hizo un tanto maravilloso de los fines sublimes de la Iglesia Cristiana, recordó a todos los católicos el deber que tienen de sostenerla y de sostener también a sus Ministros; dedicó calurosos elogios a la meritísima labor que realiza Acción Catolica», apostolado que conceptuó muy útil y necesario en los tiempos presentes, -ya que su misión constituía una importantísima corriente para difundir la doctrina única y verdadera, condensada en los diez mandamientos escritos en las tablas del Monte Sinaí, afirmando asimismo que sería. la unica tambien que podría devolver al Mundo la Paz espiritual y temporal;termino su bellisima plática dando su bendición a todos.
Seguídamente se cebró la Santa y solemne misa,actuando Su lltma. de medio Pontificial, asistido de los antedichos Sres. Canónigos; Oficio la misma, de preste, el propio párroco D. Pedro García Páramo, asistido de diácono por el Sr. Cura Ecónomo de la inmediata de Algadefe, D. Manuel Colinas,. y de sub- diácono por el Párroco de Villaquejida, D. Domingo Fernández García; ocupó la sagrada Cátedra el Muy Ilustre Sr. Magistrál de la de León, D. Clodoaldo Velasco, quien con la gran elocuencia que posee y re- montándose de lo terreno a lo divino, hizo un canto sublime y delicadísimo de las glorias de la Iglesia Católica, demostrando con claridad absoluta como Nuestro Señor Jesucristo, por medio de los siete, Sacra- mentos de la misma, nos comunica sus gracias divinas, llevando su amor inmenso hacia los hombres hasta el extremo de convertirse en prisionero voluntario y perpetuo en nuestros Sagrarios para oír allí nuestras
súplicas, atender nuestras necesidades y escuchar también en coloquio santo a todos los humanos, que, con la fe del Paralítico de la Piscina, acudan a El en demanda de gracias espirituales o temporales; demostró también el justo título que los católicos damos a muestra Iglesia llamándola madre, ya que ésta desde que nacemos hasta que morimos y hasta llevarnos a la presencia de Dios, si a ello nos habemos hecho acreedores, no se separa nunca de nosotros; tal altura empleó en la sagrada oración, que sólo los corazones abiertos al amor pueden sentir las bellezas derramadas por medio del torrente de palabras escogidas, tan finas y delicadas, que no parecían ser pronunciadas por un mortal, semejándose mas bien a la dulce melodía de un Angel que Dios hubiera colocado en la Cátedra sagrada para que los fieles que tuvimos la dicha de oirle, rozásemos unos momentos de la sublimidad y gloria de la palabra del mismo Dios.
Fué cantada con toda solemnidad por los tenores de las Catedrales de León y Valladolid, acompañados por el armonium que estuvo a cargo del organista de la Catedral de León, formando todo un conjunto tan bello, que contribuyó eficazmente al mayor esplendor de los cultos, dándose por terminados éstos a la una y media. El mismo día por la tarde se cantaron con igual solemnidad completas, haciéndose al final de las mismas la consagración de la Parroquia al Sagrado Corazón de Jesús; tanto los cultos de la mañana como los de la tarde fueron presididos por Su Divina Majestad, que fué expuesta previamente, dándose por terminados con el cántico del Himno Eucarístico y otros que fueron entonados por los fieles con entusiasmo conmovedor, trasladándose luego las autoridades eclesiásticas a casa del Sr. Párroco citado, acompañadas de un inmenso gentío, donde entre aeltimaciones entusiastas y vivas a la Iglesia Católica, al llustrísimo Sr. Obispo y al Párroco D. Pedro García, despidieron a Su señoría Ilustrísimo y a su cortejo, quien correspondiendo a tantas muestras de afecto, terminó su despedida dando la bendición a todos.
¿Comentarios a dichos actos? No encuentro palabras adecuadas para ello, por lo que prefiero un profundo silencio antes que exponerme a enturbiar con los mismos tanta belleza, tanta majestad, tanta gloria como revistieron los mismos; por ello pongo fin a esta reseña en la parte que afecta a dichos cultos, y paso a la segunda parte, menos importante, desde luego, pero digna también de darla cabida en esta información; me refiero no sólo a la belleza de este Templo nuevo, que no le falta, sino también a las circunstancias extraordinarias que han concurrido previamente y durante la construcción de¡ mismo, por ello y. saliendo de la esfera propia de una simple misión informativa, considero de necesidad absoluta, en honor a la verdad, hacer un poco de historia y así me lo propongo contando, desde luego, con la benevolencia de los que me honren con su paciencia leyendo esta información; es lo siguiente:
En el año 1926, cuando los pacíficos vecinos de Villamandos se hallaban dedicados a sus faenas ordinarias, notan volteo confuso de campanas acompañado de ruidos extraordinarios; procuran inquirir el motivo que produjesen tales hechos y pronto llegó a todos la desagradable noticia de que se había derrumbado la esbelta, majestuosa y única torre de la Iglesia Parroquial; tal acontecimiento dió lugar a que se reuniese el pueblo en el lugar del suceso, contemplando no sólo la destrucción total de dicha torre, sino también los grandes daños ocasionados en el templo; siguieron a tal contemplación las lamentaciones geremíacas y la confusión general, al verse despojados también de aquella iglesia que tantos recuerdos encerraba: allí habían sido bautizados unos, casados otros, y todos elevado a Dios sus plegarias; vieron también la imposibilidad de restaurar la misma y menos soñar con la construcción de una nueva; de pronto entran en el templo algunos fieles y ven allá dentro en las gradas del altar mayor un sacerdote, de rodillas, en actitud suplicante, junto al Sagrario: era el cura de la aldea, como por aquí dicen, era el párroco de Villamandos, D 'Pedro García Páramo; este sacerdote, después de rezar sus plegarias y con palabra conmovida por la desgracia ocurrida, infunde alientos y esperanza a sus feligreses; les hizo comprender cómo por encima del pesimismo.humano existía una esperanza infinita,,que era su confianza con el mismo Dios,a quien acababa de suplicar para que le cocediese luces que iluminasen el camino que debia emprender
para reparar tan importantes daños, les aseguró que Dios nunca desatendía las súplicas de los que con fe ciega acudían a El y que en el presente caso tenía la confianza plena de que no les abandonaría; prometio solemnemente al pueblo dedicar hasta su propia vida si era preciso, antes que abandonar los medios que había de poner en práctica hasta conseguir tuviesen Iglesia y torre, con cuya promesa logró que aquellos feligreses se tranquilizasen por la esperanza que su párroco les había hecho concebir.
Entre los muchos forasteros que visitaron esas ruinas, lo hicieron algunos señores ingenieros y otros técnicos, quienes aseguraron que la,ruina habia sido motivada por reblandecimiento del subsuelo, que tal reblandecimiento procedía de las filtraciones de las aguas que discurren por el Canal del Esla, situado junto al pueblo y a únos quince metros de altura sobre el nivel del emplazamiento de la Iglesia, esas afir macianes, dieron,lugar a que el c;tado párroco señor García Páramo, previo aviso a sus superiores jerárquicos., invitase a la Empresa de dicho Canal para que reparasen voluntariamente los daños causados y evitar procedimientos de, orden legal; pero la Empresa, sorda al llamamiento amistoso, no atendió las súplicas de dicho párroco, lo que dió lugar a que éste pusiera el asunto en manos de las autoridades competentes, terminando éstas con dictar sentencia, que fué firme, declarando a dicha Empresa responsable de los daños causados; ganado este asunto, el propio párroco hace presente. a1 pueblo que pone a disposición del mismo 27.000 pesetas que habían quedado libres después de pagar los gastos originados en e1 pleito, pero oh contrariedad, con 27.000 pesetas cómo, podría pensarse en derribar el resto de la Iglesia ruinosa, desarmar altares, artesanados y prestar los demás trabajos tan costosos y delicados que ello exigía?, y ¿cómo habían de pagarse también los trabajos de arrastre que significaban los miles de metros cúbicos de materiales que habían de ser desplazados para poder edificar la nueva Iglesia en el mismo sitio que la anterior?, ¿cómo podría soñarse en la, construcción del nuevo templo, con la irrisoria cantidad?, ¿quién sería el hombre de voluntad férrea, viril que aceptase la responsabilidad de intentar siquiera acometer dificilísima empresa?
En el pueblo cundió el desaliento, y la esperanza de tener un nuevo, templo se alejaba cada vez más, pues en el año 1 93 2, que era cuando se planteaba tal, situación, ¿quién podía contar con la ayuda de los fondos del Culto Católico, cuando estos.habían sido suprimidos por el Estado español? Todo parecía indicar, que era. completamente imposible intentar dicha empresa; pero en tan crítica situación, se levanta valientemente y con arrogancia santa la voz del pastor, la voz del cura de la aldea don Pedro García Páramo, y en un gesto de valor supremo reune al pueblo y le dice. «ya sabéis que tengo ofrendada mi vida a Dios Nuestro Señor, juntamente con la, promesa de no flaquear en la empresa que se avecina hasta concederos el nuevo templo; esa promesa la reitero aquí públicamente, ante vosotros que sois mis queridos hijos y mi querido pueblo de Villamandos; si los sacrificios y sinsabores que ello han de proporcionarme son superiores a mis fuerzas y mi vida se agotase, sabed que es firme e irrevocable decisión en mí entregarla ,gustoso a Dios Nuestro Señor, por El, por vosotros y por vuestra Santa lglesia»; el pueblo, que emocionado vió como las palabras también emocionadas de su párroco iban acompañadas de lágrimas, no titubeó, y en un arranque clamoroso de entusiasmo prometió ponerse a la disposición del mismo para prestarle la ayuda desinteresada que les fuese posible, quedando así contraída públicamente la responsabilidad toda en ese hombre-héroe.
Dicho párroco, una vez conseguida la debida autorización de sus superiores para proceder a la demolición del templo ruinoso anuncia al pueblo el día que debían comenzar los trabajos; ese día, al toque de campana se reunen todos los vecinos provistos de herramientas; allí los albañiles y carpinteros del pueblo como hombres más expertos en los citados trabajos, hacen la distribución del personal, comenzando orde- nadamente los mismos que duran unos cuantos días; allí era ver cómo aquellos vecinos, hombres y mujeres, jóvenes y ancianos, ricos y pobres, todos, sin distinción de clases ni de condición social alguna, trabajaban con fe y entusiasmo; alli era digno de contemplar aquellos obreros y obreras, que a pesar de serles tan necesario el jornal para el sustento diario de sus hogares renunciaron a él, trabajando sin mirar horas ni sacrificios; allí era digno de ver cómo los carros de todas los labradores en larga cola, formando un tren interminable, cargaban y se transportaban los escombros, de la vieja Iglesia a los lugares designados a tal fin fuera del pueblo. ¡Qué conjunto de orden, de armonía, de entusiasmo reinaba en aquellas santas faenas¡; ese pueblo, quizá sin darse cuenta estaba elevando al cielo con su trabajo una de las plegarias más sublimes ante los ojos de Dios.. Qué bello y hermoso tanto entusiasmo[; el que esto escribe, hijo y criado en dicho pueblo hasta que las obligaciones del cargo hicieron que se alejase, tuvo la dicha de contemplar personalmente ese incomparable espectáculo y cuantas veces para sí pensaba: ¿Cómo habrá quien se atreva a decir que Espaiía es laica?, para los que así piensan ahí tienen un botón de muestra; perdoname querido lector,esta digresión,ella obedece a que tambien siento y participo de aquel entusiasmo por el espectáculo verdaderamente conmovedor que presencié, pues no se te olvide que es y será siempre mi pueblo, mi patria chica, más querida para mí cuanto más ausente me halle de ella y ahogando otros sentimientos que me asaltan seguire ciñiendome al objeto principal, para no hacer interminable este trabajo que me he propuesto; terminada la demolición y despejado el lugar donde debía ser emplazada la nueva Iglesia, el citado párroco, buscando siempre los medios de hacer cuantas economías fuesen posibles, encomienda a un sobrino suyo arquitecto del Excelentísimo Ayuntamiento de La Bañeza, don Miguel Baz García, el encargo de que gratuitamente haga el plano del nuevo templo, dicho señor acepta tal misión, pero vió la imposibilidad de poder hacer una Iglesia por modesta que fuese, capaz para los,doscientos vecinos de que consta dicho pueblo con un presupuesto de veintisiete mil pesetas y así se lo comunica a su tío, quien con,tal noticia sufre una nueva tortura, pero la fe de este gran titán de la Iglesia le infunde nuevos alientos y ordena a su citado sobrino haga otro que reuniendo la capacidad debida para el pueblo, pueda llamarse dignamente la Casa de Dios; le advierte que no tenga en cuenta la cantidad que a mayores de las veintisiete mil pesetas haya de arrojar el presupuesto, ya que creía firmemente que la caridad cristiana había de substituir la falta de esos recursos y así se hizo; con arreglo al nuevo proyecto comienzan las obras que se ejecutan con destreza y habilidad insuperable bajo la dirección del competente maestro D. Evergisto Fernández, vecino de Benavente (Zamora), pero con ellas comienza también las constantes preocupaciones del gran párroco, quien aplicando el proverbio que dice: «a Dios rogando y con el mazo dando», no cesa en lucha permanente de poner todos los medios legales a su alcance para ver de conseguir los recursos de que carecía; escribe cientos de cartas a distintos puntos de España y del extranjero (así me consta, a pesar de la reserva de dicho señor), suplica a todos, pide limosna, y en santa cruzada no titubea ante las amarguras que le producen muchos desengaños y humillaciones; le guía un santo ideal que está por encima de las mezquindades humanas, quiere hacer la casa de Dios en su aldea, no quiere que sus hijos los feligreses queden sin la casa de salvación, y por ellos y para ellos, no retrocede ante los desprecios de que es objeto en muchas ocasiones; como el peregrino siempre adelante.... adelante.., hasta cumplir la promesa que le colocó en el camino que sigue; por otra parte, el pueblo de Villamandos sigue también en la brechá, siempre atento a las ordenes de su parroco; hacen falta materiales, ya estan transportandolos de un lado para otro,no les importa desatender sus propias faenas, todo menos sesoir la voz de su pastor, y así desde que comenzó la demolición de la Iglesia ruinosa, hasta que terminó la actual, hecho todo en año y medio, pueblo y Párroco no abandonaron nunca la promesa mutua que se otorgaron.

¡Que grandeza de almas, las de ese pueblo y ese Cura[ ¡Qué modestia la de ellos, que a pesar del, tiempo transcurrido desde que se terminaron las obras no han querido darlas a la publicidad!, pues si mi pobre y torpe pluma se ha propuesto escribir estas líneas, ha sido convencido, de que habían de quedar inéditos los loables valores de esos aldeanos y de ese sacerdote, que pueden servir de modelo indiscutible en el orden social-católico, y aunque mucho más podría decirse para reflejar con mayor claridad el dignisimo
gesto de esos protagonistas, con lo expuesto entiendo pueden hacerse cargo los lectores de la labor
realizada, y por ella juzgarles como se merecen; pero al fin ya está construida la iglesia de Villamandos, y a pesar de haber sido muchas las personas del pueblo y forasteras que han contribuido con sus aportaciones de madera y materiales unas, con limosnas otras, es la triste pero cierta verdad que todo ello no ha sido suficiente para liquidar todos los cuantiosos gastos que se han originado, ya que después de los heroicos sacrificios de ese pueblo y de ese sacerdote, hoy se deben algunas sumas de consideración que de
poder saldarse por medio de la cristiana caridad, ese sacerdote, para apurar el cáliz de la amargura e imitando al Santo Job, venderá todo cuanto tiene y aunque quede desnudo pagará lo que debe; esa es, queridos lectores, la historia llena de grandeza que escrita por manos hábiles podrían haber hecho algo bello, ya que por su argumento merecía ser grabada en placa de oro con fino buril, para que así pudieran contemplarla las generaciones venideras y vieran por ella no sólo el valor material de dicha Iglesia, sino la fe y el cariño empleado en su construcción, juntamente con los inmensos sacrificios realizados para conseguirla.
Por elloí queridos lectores, aquí pongo el alma de mi información, si no quereis consentir que. ese gran sacerdote quede en la más espantosa miseria, si ha de pagar las deudas no satisfechas, aportad vuestro óbolo, vuestra limosna, aunque ésta sea de cinco céntimos, ingresándola en la suscripción abierta a tal fin, cuyos donativos pueden entregarse en casa de dicho Párroco o en la Dirección del DIARIO DE LEON cuyo periódico publicará la lista de donantes con expresión de la cantidad aportada por cada uno, a. no ser que por voluntad expresa d alguno disponga lo contrario.
¡¡CATOLICOS: ACUDID TODOS LOS QUE OS PRECIEIS DE TALES, A. ENGROSAR LOS FONDOS DE ESA SUSCRIPCION GENERAL, PONIENDO SOLO EL PENSAMIENTO EN DIOS YA QUE TODO ES POR EL Y PAPA EL!!
No quiero terminar este trabajo sin describir, aunque sea a grandes rasgos, la belleza y solidez de ese temnplo nuevo; consta éste de tres hermosas y espaciosas naves, separadas por esbeltas y majestuosas
columnas con sus remates arqueados, construidas como todas sus paredes, de cemento armado; su eleva- ción sin ser extraordinaria, es lo suficiente para imprimir al contemplarlo en su conjunto, un aire, de gran- deza que lo eleva dignamente al rango de Basílica; sus altares constituyen un conjunto de preciadas joyas, distinguiéndose de manera muy notable el Mayor, de estilo renacimiento, es una obra acabada y perfecta en dicho estilo; completa dicho templo su esbelta torre, construida también de cemento, en la que sobre su cúpula y como broche de oro en capa fina se halla instalada la imagen del Sagrado Corazón de Jesús; es una escultura digna del símbolo, su altura de dos metros y cincuenta centímetros, hace que se destaque con tanta majestad, que parece haberse colocado en ese lugar por su propia voluntad, para constituirse en centinela bendito y permanente de ese pueblo para defenderle siempre contra todo peligro y como justa recompensa a la conducta heróica del mismo.
Con lo expuesto termino, mis queridísimo pueblos y Párroco de Villamandos; y a vosotros os dedico esta información bien sé que mereceréis más, mucho más, pero mi pobre inspiración no me permite daros el justo merecido a que os habeis hecho acreedores; sólo me resta rogaros que los muchos vacíos que habeis de notar, los sustituyas por el cariño inmenso que os profesa su autor.
Villaquejida a primero de Julio de mil novecientos treinta y cinco.
José Martínez
Tip. A. Guerra. Capitán Galán, 6.-Benavente.

.........................................INDEX ....... POBLACIÓN.......CAMPO .........PLANO .......... IGLESIA .........SITUACIÓN ...... FOTOS ....... FORO ......ENLACES

SUBIR
SUBIR
SUBIR
SUBIR
SUBIR
SUBIR

 

Lo que vas a leer acontinuación es una copia del documento original del año 1935 sobre la inaguración de la Iglesia de Villamandos.Puedes ver tambien fotos de la época con distintas fases de la construccion. Foto 1 Foto 2 Foto 3 Foto 4 Foto 5 Foto 6